Bienvenidos a Fotoartis

Este blog nació en octubre de 2007 para aprobar una asignatura. Entonces Fotoartis era un espacio dedicado a la fotografía en general, y muy especialmente a la fotografía artística.
Pero ahora Fotoartis entra en una nueva etapa. Ahora será un blog personal, aunque mantendrá el nombre porque le he cogido cariño.

BIENVENIDOS TODOS. RAY COY.

miércoles, 2 de septiembre de 2009

Ordenador, Torquemada... y "el de siempre"

Llevo sin escribir más de un mes por problemas técnicos porque ando sin ordenador. Resulta que a mediados de julio mi portátil decidió poner color en su vida y la pantalla se volvió morada con rayas de colores. Muy mona, sí, pero no se veía una leche. Parece que el problema era la tarjeta gráfica pero los señores del servicio técnico han decidido que como la garantía se me acaba en navidades, se quedan mi ordenador y me devuelven íntegramente (¡!) el dinero que me costó. O lo que es lo mismo, voy a tener un portátil nuevo y me va a sobrar un buen pellizco, así que guardaré ese dinero sobrante para cambiar dentro de un tiempo mi impresora por una láser a color. Alguien diría que no hay mal que por bien no venga, pero, hombre, yo a "mi niño chico" le tenía cariño y salvo el problema de la tarjeta gráfica, por lo demás estaba muy bien y no pensaba comprarme otro ordenador en bastante tiempo. Calculo que en menos de dos semanas ya tendré el ordenador nuevo, así que podré volver a escribir con normalidad (ahora he aprovechado que el ordenador de mis padres se está portando bien y funciona, que no siempre ocurre).
Lo malo de llevar tanto tiempo sin ordenador es que en estos días he leído una decena de libros sobre la Inquisición para mi tesis y tengo un taco considerable de papeles con resúmenes, y todo eso tendré que pasarlo al ordenador :S. ¡Qué mes de septiembre más entretenido voy a tener! Intentar leer toda la documentación que tengo en el menor tiempo posible es peligroso porque si sigo a este ritmo, acabaré afeitándome la cabeza y haciéndome llamar Torquemada.
Y bueno, mi vida no ha dado más de sí en este mes y pico de ausencia. Ah, corrijo, he estado dos sábados en la playa, y el segundo fue bastante accidentado: sombrillas voladoras, marea alta, una ola me tiró y me eché la rodilla abajo... Hacía tiempo que no me reía tanto.
Cuando no me he reído ha sido esta mañana, que he abierto mi correo electrónico y me he encontrado un correo de R. Sí, vuelve a la carga después de ocho o nueve meses sin dar señales de vida. Y lo mejor es que lo que me ha enviado han sido unas fotos que no he querido abrir pero los destinatarios éramos sólo mujeres. Por el asunto parece que son unas fotos de este domingo, de una reunión, supongo. Lo que no entiendo es a qué viene que me las mande a mí, aunque se me ocurren varias opciones: 1) me las ha enviado por error porque me tiene metida en algún grupo de contactos, pero como desde diciembre no me envía nada, la posibilidad del error pierde fuerza; 2) quiere que vea lo feliz que es (hay que ser mamón...); 3) tiene ganas de joder (en los dos sentidos que se os han ocurrido) y me manda el correo para provocar que yo le escriba, a ver si pico y retomamos el contacto; y 4) su vida es una mierda y como dentro de dos semanas cumple 35 y siempre ha odiado cumplir años, quiere que le dé cariño. Quizá haya más posibilidades, pero sea cual sea el motivo de haberme mandado el correo, se va a comer lo mismo que la Madre Pelusa porque no le pienso contestar. Estoy cansada de él y de sus (malos) recuerdos.

jueves, 16 de julio de 2009

Madrid, Tesis y apatía

Hace una semana que tuve la entrevista en Madrid y todavía no he contado cómo me fue. Para empezar, Madrid me pareció una ciudad menos gris de lo que me esperaba pero hay que tener en cuenta que hacía sol y anduve por las típicas zonas turísticas que son bonitas. En cuanto a la entrevista... Digamos que 80 personas solicitaron la beca y eligieron a los 7 mejores candidatos, y yo estaba entre esos elegidos, lo cual es sorprendente viendo mi currículum (parece que los de los otros 73 eran peores, jaja). Durante la entrevista tuve que hablar en inglés y francés, y me salió fatal, así que no tengo esperanzas (ni las quiero) de conseguir la beca. Obviando la entrevista, del viaje relámpago a Madrid me quedo con que hice muchas fotos, vi el edificio donde viví de pequeña (¡Dios, qué sitio, aquello parece el barrio de Aída!) y una experiencia paranormal con una iglesia :S. Espero regresar pronto para visitar la ciudad con más calma y poder entrar al Museo del Prado, que me quedé con las ganas.
Sobre el Doctorado, parece que la cosa ya va cogiendo cuerpo porque ya es seguro que L. va a ser mi director de tesis. Lo raro es que cuando hablé esta semana con él y me lo confirmó, no sentí alegría, me quedé igual, cosa que no entiendo porque para mí es muy importante, casi vital, que sea él quien me dirija. Cuando hace un par de años hablé por primera vez con él de la tesis y me dijo que me la llevaría, fui feliz como pocas veces lo he sido. Y en cambio ahora, que ya la cosa es segura, no sentí eso mismo ni por asomo. Quizá es que aquella primera vez temía que me rechazara y ahora en el fondo estaba segura de que me diría que sí. Lo malo de hacer la tesis con L. es que el examen de su departamento para obtener el DEA es una putada.
Además de la buena noticia de la tesis, esta semana me han publicado mi primer artículo de investigación pero no estoy del todo contenta porque lo que me han publicado es el borrador sin conclusiones y queda raro, pero bueno. En teoría, en los próximos meses me publican otro artículo (del que estoy algo más orgullosa) y para el año que viene saldrá mi primera reseña. A quien se le diga que esto es lo más periodístico que he hecho desde noviembre... ¡Necesito encontrar trabajo yaaaa!
En fin, se supone que viendo cómo me va últimamente no debería quejarme, pero estoy apática, muy apática. Tengo que mandarles un correo a mis amigas contándoles lo de la tesis y el artículo, pero no les escribo. Tengo que hablar con D. para quedar con él y devolverle el CD que me prestó de Extremoduro, y tampoco lo llamo. Deseo hablar con F. sobre mis buenas noticias académicas pero cojo el móvil, empiezo a escribirle un sms y lo borro. También me encantaría decirle que era él en quien primero pensaba para contarle todo. Pero eso no se lo digo, y no precisamente por apatía...